A 24 años de la noche que marcó a Coatepec: El recuerdo sigue vivo entre sus habitantes

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Coatepec, Ver; 30 de mayo de 2026.- Hay fechas que permanecen grabadas en la memoria colectiva de un pueblo; para miles de coatepecanos, el 30 de mayo de 2002 es una de ellas.

Aquella noche parecía transcurrir con normalidad, las familias se encontraban en sus hogares, algunos comercios cerraban sus puertas y otros habitantes regresaban de sus actividades cotidianas; sin embargo, alrededor de las 9:30 de la noche, la tranquilidad se rompió de manera repentina cuando una serie de explosiones sacudió la entrada de la ciudad, en la entonces gasolinera ubicada frente a la glorieta María Enriqueta.

Quienes vivieron esos momentos recuerdan que el estruendo fue tan fuerte que pudo escucharse a varios kilómetros de distancia, las ventanas vibraron, las puertas se estremecieron y, en cuestión de segundos, el cielo se iluminó con un intenso resplandor rojizo que hizo pensar a muchos que algo extraordinario estaba ocurriendo.

Nadie tenía información precisa, no existían las redes sociales como hoy las conocemos y los rumores comenzaron a correr más rápido que las noticias. La incertidumbre se apoderó de la población.

Muchos habitantes salieron de sus casas para intentar comprender qué estaba sucediendo, otros optaron por ponerse a salvo de inmediato.

Familias enteras tomaron a sus hijos en brazos, abordaron vehículos o emprendieron caminatas hacia zonas más alejadas del centro urbano.

Algunos incluso buscaron refugio en los cerros cercanos, convencidos de que era la mejor alternativa ante una situación que parecía fuera de control.

Los testimonios compartidos por ciudadanos en redes sociales, más de dos décadas después, reflejan el impacto que dejó aquella noche:

«Vivíamos en San Marcos de León y hasta allá se vio el resplandor, por unos segundos parecía que había amanecido, el cielo se iluminó completamente», recuerda un habitante de la congregación.

Otra ciudadana relata que en aquel momento se encontraba embarazada de gemelos; «me tocó salir corriendo con el susto, vivíamos cerca de la Cruz Verde y todos pensábamos que podía pasar algo peor, son recuerdos que no se olvidan», comenta.

Una madre de familia revive la angustia de aquellos minutos, mi hija tenía apenas diez días de nacida, lo único que pensaba era reunir a mis hijos y alejarnos, como muchas personas, creímos que lo mejor era dirigirnos hacia el monte para protegernos».

En la terminal de autobuses, en las calles y en distintos puntos del municipio, la confusión era evidente, algunos buscaban comunicarse con familiares utilizando los pocos medios disponibles en ese momento, otros simplemente observaban a la distancia el resplandor que dominaba el horizonte.

«Muchos comenzaron a caminar por la vía corta hacia Coatepec, la gente intentaba llamar por teléfono a sus familiares, todo era incertidumbre», recuerda otro testigo.

Quienes participaron directamente en las labores de auxilio tampoco han olvidado aquella experiencia:
«Fui uno de los bomberos que llegó en la primera motobomba junto con cuatro compañeros, han pasado los años, pero sigo recordando la magnitud de lo que vimos, fue una experiencia que marcó nuestra vida de servicio», compartió uno de los elementos que atendieron la emergencia.

También hubo ciudadanos que colaboraron de manera voluntaria:
«Me encontraba trabajando como guardia de seguridad, nos tocó ayudar a personas que salían de la zona y colaborar con las corporaciones que fueron llegando, hoy puedo decir que viví aquel momento y que nunca lo olvidaré».

De acuerdo con los reportes de la época, el saldo fue de cinco personas fallecidas y alrededor de 30 lesionadas, entre las víctimas se encontraban los conductores de las unidades involucradas, así como otras personas que se encontraban en el lugar.

Las investigaciones posteriores revelaron que las explosiones ocurrieron en un inmueble que permanecía clausurado desde años atrás, situación que generó numerosas interrogantes entre la población y que dio pie a diversas indagatorias.

Con el paso del tiempo, el sitio cambió por completo, donde alguna vez se registró una de las emergencias más impactantes en la historia reciente de Coatepec, hoy funciona una plaza comercial, sin embargo, para quienes presenciaron aquellos hechos, el recuerdo permanece intacto.

DEL DOLOR Y LA INCERTIDUMBRE NACIÓ UNA INSTITUCIÓN

Aquel acontecimiento también dejó una importante enseñanza para la región: la necesidad de contar con una corporación local preparada para responder a emergencias de gran magnitud.

Por ello, en 2003, apenas un año después de lo ocurrido, se conformó el Patronato que daría vida al Cuerpo de Bomberos de Coatepec y la Región.

La iniciativa reunió a empresarios, ciudadanos y autoridades que dejaron de lado diferencias para trabajar por una causa común: brindar mayor seguridad a la población.

Entre quienes hicieron posible este proyecto destaca el ingeniero Murrieta, quien donó el terreno donde posteriormente se construiría la estación de bomberos, ubicada en la esquina de la carretera Coatepec-Xico y la calle Bravo.

La construcción del inmueble inició en junio de 2003 y marcó el comienzo de una nueva etapa para la atención de emergencias en la región.

Durante esos primeros años llegó también la primera motobomba de la corporación, una unidad International equipada para el servicio y que fue bautizada como «José Mata», a más de dos décadas de distancia, continúa siendo un símbolo de los inicios de la institución.

El primer comandante fue Víctor Muñoz García, quien encabezó los esfuerzos de organización y capacitación de los elementos, posteriormente, la responsabilidad fue asumida por Diego Solano Montano, conocido ampliamente como el «Jefe Diego», quien ha dedicado gran parte de su vida al fortalecimiento de la corporación.

En sus inicios, el cuerpo de bomberos funcionó principalmente gracias al trabajo voluntario y al respaldo de ciudadanos, empresarios y algunos municipios vecinos como Teocelo y Xico, que contribuyeron para mantener operativa la institución.

UNA HISTORIA QUE FORMA PARTE DE COATEPEC

Han transcurrido 24 años desde aquella noche que cambió la historia reciente del municipio, muchos de los niños que observaron el cielo teñido de rojo hoy son adultos; algunos de quienes ayudaron en las labores de auxilio ya no están; otros continúan compartiendo sus recuerdos para que las nuevas generaciones conozcan lo ocurrido.

Más allá de las cifras, las investigaciones y el paso del tiempo, aquella noche permanece viva en la memoria de quienes la vivieron.

Porque hay acontecimientos que marcan a una comunidad para siempre, y para Coatepec, la noche del 30 de mayo de 2002 seguirá siendo una fecha imposible de olvidar.