Xalapa, Ver; 17 de abril de 2026.- El diputado federal Adrián González Naveda, denunció la crisis ambiental que enfrenta la región del Cofre de Perote, por el incremento de la tala clandestina, los incendios provocados y la extracción ilegal de tepezil.
Acompañado por integrantes del Frente Contra la Tala Ilegal y en Defensa del Cofre de Perote, explicó que desde hace años opera un patrón sistemático de destrucción ambiental.

Dónde primero se provocan incendios forestales, después se extrae la madera quemada y finalmente se aprovechan los mismos terrenos para realizar actividades extractivas sin autorización ambiental, especialmente la explotación de tepezil.
Este esquema responde a un mecanismo deliberado para justificar el cambio de uso de suelo y abrir paso a negocios irregulares, mientras las comunidades observan cómo se pierden “manchones completos de bosque”, considerados los últimos pulmones vivos de esta zona estratégica.

Los integrantes del Frente acusaron que, pese a las denuncias presentadas ante la PROFEPA, la Procuraduría Estatal de Medio Ambiente y la Fiscalía General de la República, las investigaciones han sido tardías, insuficientes o inexistentes. También señalaron la ausencia de peritajes forestales y ambientales, la falta de operativos eficaces en campo y la nula judicialización de los responsables, factores que —afirmaron— han consolidado un ambiente de impunidad.
El Frente sostuvo que resulta inadmisible que, existiendo presencia de policía municipal, policía estatal, Guardia Nacional y un batallón militar en la zona, no se logre frenar la tala ilegal. Incluso, afirmaron haber documentado el tránsito de camiones cargados con madera de dudosa procedencia que circulan con normalidad y, en algunas ocasiones, hasta con resguardo o custodia, sin que las autoridades actúen.

Asimismo, denunciaron hostigamiento hacia ciudadanos que han acompañado a ejidatarios en la presentación de denuncias y lamentaron que muchos oficios envíados a PROFEPA no hayan recibido respuesta.
Aun así, subrayaron que no desistir y que han conformado redes de vigilancia vecinal, documentado puntos de extracción ilegal con GPS y promovido denuncias ciudadanas con sustento legal.
Los activistas alertaron además que el Cofre de Perote no sólo representa un paisaje forestal, sino una “fábrica de agua”, ya que sus bosques de pino y oyamel captan humedad, recargan mantos acuíferos y regulan el clima de buena parte de la región capital. En ese sentido, advirtieron que la pérdida de cobertura forestal incrementa la erosión del suelo, eleva el riesgo de inundaciones en zonas bajas y favorece la propagación de incendios en épocas de sequía.









































