Por Felipe Mendiola Parra
En la balanza política, Héctor Yunes Landa tiene más bolas buenas que malas, porque es un político con una sólida formación, con una inteligencia natural que le permitió alcanzar a lo largo de su carrera universitaria, las más altas calificaciones, y en la vida diaria su desempeño en el terreno donde se encuentre responde con facilidad ante un conflicto.
Él no se ha retirado de la política, sabe esperar los momentos adecuados, tiene la sabia virtud de conocer el tiempo, para tomar las decisiones más favorables, lo que lo perfila como un fuerte prospecto para volver a participar en la contienda para gobernador en el año 2030.
Su comportamiento como oposición ha sido decorosa y no en ningún momento abusó de la superioridad que tiene como tribuno, ante quienes se le pusieron enfrente, prefirió llevar la fiesta en paz, pero sus argumentos siempre fueron convincentes y de muy alto nivel.
Que no les cae bien a todos, eso me queda claro, pero ese es el riesgo de verlo como el objetivo a vencer y descubrir que su capacidad es mucho mayor que la de sus opositores, entonces se echa mano a la famosa frase de que el la guerra y el amor todo se vale, pero sus críticos no tuvieron la visión suficiente como para dar los golpes con efecto técnico, entonces ese impacto fue muy superficial.
Después de su renuncia al PRI declaró que había una orden de aprehensión y un cateo a su domicilio, pero esto último no sucedió, tal vez porque desarmó esa estrategia muy a tiempo o porque realmente no había ninguna orden como tal.
Después lo asaltó un delincuente a plena luz del día en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río y le robó una cadena, lo cual también lo hizo público en sus cuentas de redes sociales, donde dijo que pondría la denuncia correspondiente.
En Veracruz hay mucha gente valiosa que podría ser candidato a la gubernatura, pero esa capacidad administrativa y académica muchas veces no es suficiente, porque para buscar ser candidato se necesita ese espíritu combativo y además ser todo terreno. Entonces muchos hombres y mujeres no se atreven a entrar a esa arena por pena o por evitar ser agredido por los contrincantes.
De los políticos actuales que tienen cargo o que lo buscan, quien podría ser el contrincante de un Héctor Yunes Landa, que ha sido diputado federal y local, sub secretario de gobierno, dirigente del PRI y otros cargos administrativos que ha desempeñado.
Tradicionalmente los miembros del gabinete estatal se apuntan para contender, pero solo es cuestión de ver ahora quien tiene los tamaños para apuntarse con la posibilidad de ganar las elecciones.
Es verdad que ya participó en 2016 como candidato y perdió, pero eso no es ninguna limitante, porque Abraham Lincoln para llegar a ser presidente de los Estados Unidos en 1860, vivió antes algunas derrotas, pero su perseverancia lo llevó a esa posición.
A ver en 1832: Derrotado en su primera elección para la legislatura estatal de Illinois. 1843: Derrotado en su intento por obtener un escaño en el Congreso de los Estados Unidos. 1848: Perdió la reelección al Congreso. 1849: Perdió su candidatura al cargo de funcionario de tierras de Illinois. 1854: Derrotado en su intento por un puesto en el Senado de los Estados Unidos. 1856: No logró la nominación a la vicepresidencia en la Convención Nacional Republicana. 1858: Volvió a perder las elecciones para el Senado de los Estados Unidos. A pesar de estos reveses, fue elegido presidente en 1860 y reelegido en 1864.
Héctor Yunes Landa es un señorón de la política y eso muchos lo sabemos, solo será cuestión de esperar que sucederá dentro de cuatro años.
Más claro ni el agua.















































